Hay oportunidades europeas de las que todo el mundo habla. Erasmus universitario, becas para máster, prácticas en Bruselas… y luego están los Youth Exchanges de Erasmus+, que siguen siendo bastante desconocidos a pesar de que muchísima gente que participa acaba diciendo lo mismo: “ojalá hubiera sabido esto antes”. Porque no, no necesitas estar en la universidad ni tampoco tener muchísimo dinero.
Básicamente, son intercambios juveniles donde jóvenes de distintos países europeos conviven durante unos días mientras participan en actividades sobre temas concretos: sostenibilidad, salud mental, emprendimiento, inclusión social, idiomas o medio ambiente. Y sí, gran parte de los gastos suelen estar cubiertos.
¿Qué es exactamente un Youth Exchange?
La forma más fácil de explicarlo es esta: imagina un grupo de jóvenes de España, Italia, Polonia, Portugal o Alemania reuniéndose durante una semana en otro país europeo para participar en talleres, dinámicas y actividades juntos. Pero no es un “curso” como tal ni tampoco turismo puro.
La gracia está en la convivencia. Hay debates, juegos, actividades culturales, excursiones y muchísima interacción con personas de otros países. Al final terminas hablando inglés casi sin darte cuenta porque es el idioma común entre todos.
Muchos proyectos se hacen en sitios bastante inesperados: pueblos pequeños, casas rurales, centros juveniles o zonas naturales. Y honestamente, ahí suele estar parte del encanto.
No hace falta ser universitario
Esto es probablemente una de las mejores cosas del programa. Para participar normalmente no te piden carrera universitaria ni un expediente increíble. La mayoría de proyectos están abiertos a jóvenes entre 18 y 30 años, aunque algunos incluso aceptan menores de edad dependiendo de la temática.
Y precisamente Erasmus+ intenta que participen perfiles muy distintos. No buscan únicamente estudiantes “perfectos” ni gente con muchísimo dinero. Muchas veces lo único que necesitas es ganas de participar y un mínimo de interés por conocer otras culturas.
¿Qué gastos cubren?
Depende de cada proyecto, pero normalmente incluyen alojamiento, comidas, actividades y gran parte del transporte. Además, al finalizar suelen darte un certificado Youthpass que puedes añadir al CV.
Por eso muchísima gente los utiliza como una forma de viajar por Europa sin gastar una barbaridad. Obviamente no es un viaje de lujo ni unas vacaciones organizadas tipo agencia. Lo normal es compartir habitaciones y tener una experiencia mucho más comunitaria y sencilla. Pero justamente eso es lo que hace que termines conectando tanto con la gente.
¿Cómo se vive realmente un intercambio?
Aquí es donde cambia bastante la percepción. Mucha gente piensa que simplemente va a “hacer actividades”, pero al final lo que recuerdas es otra cosa.
Las conversaciones de madrugada con gente que acabas de conocer. Escuchar cómo vive alguien en Finlandia, Rumanía o Portugal. Intentar cocinar comida típica entre todos y que salga regular. Hablar inglés aunque al principio te dé vergüenza.
Suena bastante cliché, pero sí es verdad que acabas saliendo muchísimo de tu zona de confort.
¿Hace falta hablar inglés?
No necesitas un inglés perfecto. Y esto es importante porque muchísima gente ni siquiera aplica por miedo al idioma.
Obviamente ayuda tener una base para comunicarte, pero en muchos proyectos hay participantes con niveles muy distintos. De hecho, bastantes personas usan estos intercambios precisamente para soltarse hablando inglés en situaciones reales y perder la vergüenza.
¿Cómo encontrar proyectos Youth Exchange?
La mayoría de oportunidades se publican a través de asociaciones juveniles, Instagram, grupos Erasmus+, Eurodesk o el European Youth Portal. Hay proyectos prácticamente durante todo el año y suelen hacerse en países como Italia, Portugal, Polonia, Alemania, Rumanía o España.
En España, puedes consultar al SEPIE o al INJUVE.
Entonces, ¿Merece la pena?
Sinceramente, sí. Especialmente si tienes entre 18 y 30 años y llevas tiempo queriendo hacer algo diferente pero no sabes muy bien por dónde empezar.
Porque muchas veces pensamos que para vivir experiencias internacionales necesitas muchísimo dinero o una situación súper concreta… y no siempre es así. Los Youth Exchanges existen justamente para acercar este tipo de experiencias a jóvenes normales.
Y probablemente por eso muchísima gente que participa acaba repitiendo.